Es probable que en los últimos meses hayas escuchado o leído sobre la Ashwagandha. Se la presenta como el ingrediente del momento, la promesa de calma en medio del caos, un aliado natural para el estrés y la vitalidad. Y no es para menos, su popularidad a nivel mundial es innegable. Sin embargo, si sos un consumidor informado en Argentina, quizás te hayas hecho una pregunta clave: si es tan beneficiosa, ¿por qué es tan difícil encontrarla en marcas de confianza?
La respuesta es simple y, a la vez, revela mucho sobre el mercado en el que navegamos: la Ashwagandha no es, a día de hoy, un ingrediente aprobado para ser utilizado en suplementos dietarios en Argentina.
¿Por qué? Porque la Ashwaganda es considerada un fitofármaco por la autoridad sanitaria y su obtención sólo puede hacerse con recetas magistrales en farmacias y con prescripción médica. No en suplementos alimenticios o dietarios, sean nacionales o importados.
Esta afirmación puede sorprenderte, sobre todo cuando una búsqueda rápida en cualquier plataforma de comercio electrónico te inunda con docenas de opciones que la ofrecen en cápsulas, polvos y extractos. Y es precisamente aquí donde se encuentra la brecha de confianza que en Briosoma nos propusimos cerrar.
El Lejano Oeste Digital: La Informalidad Disfrazada de Suplemento
La enorme cantidad de suplementos con Ashwagandha disponibles online no es un indicador de un mercado innovador, sino una clara señal de la profunda informalidad que existe en el sector.
En Argentina, la regulación de suplementos funciona con un principio de "lista positiva". Esto significa que un ingrediente no es "inocente hasta que se demuestre lo contrario", sino que necesita una aprobación explícita por parte de la autoridad sanitaria para poder ser incluido en un producto. La Ashwagandha (Withania somnifera) no se encuentra en esa lista. De hecho, la autoridad sanitaria nacional ha prohibido explícitamente la comercialización de suplementos que la contienen, precisamente por ser ilegales.
Entonces, ¿qué son todos esos productos que ves online? Son, en su mayoría, artículos que operan en un mercado gris, sin ningún tipo de control. Prometen "100% pureza" y alegan beneficios casi terapéuticos como "combatir la ansiedad" o "regular el cortisol", afirmaciones que, por cierto, están prohibidas para los suplementos dietarios. Pero lo más importante es lo que no tienen: los registros sanitarios que garantizan tu seguridad.
¿Cómo consiguen la Ashwaganda para fabricar el suplemento si no es legal? Suponiendo que el suplemento tenga lo que dice tener, la importación de Ashwaganda no es ilegal per se, pueden hacerlo droguerías con el fin que mencionábamos en la sección anterior, recetas magistrales en farmacias. Si hay suplementos alimenticios (que compres online o en dietéticas) que contienen Ashwaganda, una de los posibles motivos es que se haya producido un desvío entre el fin declarado de la importación y su destino final.
Por Qué la Confianza Empieza en la Etiqueta: El Valor del RNE y las Buenas Prácticas
Cuando elegís un suplemento, no solo estás eligiendo un ingrediente, estás depositando tu confianza en todo un proceso. Y esa confianza tiene nombre y número: RNE (Registro Nacional de Establecimiento).
Un RNE no es un simple trámite. Es la garantía de que el lugar donde se elabora, fracciona o importa tu suplemento ha sido inspeccionado y cumple con las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM). Esto significa que el establecimiento tiene la obligación de seguir protocolos estrictos para asegurar:
- Calidad de la materia prima: Se controla el origen y la pureza de cada ingrediente.
- Ausencia de contaminantes: Se implementan medidas para evitar la presencia de sustancias nocivas.
- Dosificación correcta: Se asegura que cada cápsula o porción contenga exactamente lo que dice la etiqueta.
- Trazabilidad: Se puede rastrear cada lote desde el origen hasta el punto de venta.
Comprar un producto sin RNE es una apuesta a ciegas. No sabés dónde se hizo, cómo se manipuló, si la dosis es la correcta o si está libre de contaminantes. Es renunciar a la única garantía real que tenés como consumidor.
Pero eso certifica el lugar. ¿Qué pasa con el producto en sí?
Ahí es donde entra el RNPA. Este es el "DNI del producto". Es la constancia de que la autoridad sanitaria ha evaluado la fórmula específica de ese suplemento —ingrediente por ingrediente, dosis por dosis— y ha confirmado que es apta y segura para el consumo. Un producto con RNPA es un producto cuya "receta" ha sido oficialmente aprobada.
Comprar un producto sin estos dos registros es una apuesta a ciegas. No sabés si se hizo en un lugar habilitado (sin RNE) ni si su fórmula es segura o siquiera real (sin RNPA). Estás renunciando a la única garantía real que tenés como consumidor.
En Briosoma, la Confianza no es Negociable
Nuestra filosofía nació precisamente de esa frustración: un mercado lleno de opciones, pero de origen dudoso. Por eso, en Briosoma no vamos tras el negocio de vender el producto del momento. Seguimos la ciencia y, sobre todo, la regulación.
Cada uno de nuestros productos es el resultado de un proceso riguroso. Formulamos únicamente con ingredientes aprobados, en dosis efectivas y seguras. Trabajamos con laboratorios que no solo tienen su RNE vigente, sino que se enorgullecen de cumplir con las más altas exigencias de calidad.
La Ashwagandha es un botánico fascinante con un enorme potencial que la ciencia sigue explorando. Y el día que la normativa argentina lo apruebe para su uso seguro en suplementos, seremos los primeros en evaluar su incorporación a nuestras fórmulas.
Pero hasta que ese día llegue, nuestra promesa es la transparencia. Nuestro compromiso es ofrecerte aliados para tu bienestar en los que puedas confiar plenamente, sabiendo que detrás de cada cápsula de Briosoma hay rigor, legalidad y un respeto absoluto por tu salud.
Porque el verdadero bienestar se construye sobre una base sólida de confianza.
